Al conducir hacia el oeste de la isla, por la carretera que une Kleine Knip con Grote Knip, uno se topa casi por casualidad con este mirador. El estacionamiento está justo al borde de la carretera, y solo hace falta caminar unos pasos para llegar al punto que domina la bahía. Desde este mirador, la vista se sumerge en las aguas turquesa de Grote Knip, rodeadas de acantilados rocosos y vegetación, una escena que explica por qué esta bahía es una de las más fotografiadas de Curaçao.
El acceso al mirador es gratuito, al igual que el de la playa de abajo. Es una parada natural en la ruta hacia Westpunt, que muchos visitantes hacen camino a Kleine Knip o al regresar de Playa Lagun. Se puede parar cinco minutos para la foto, o quedarse más tiempo simplemente para observar los tonos de azul que cambian según la posición del sol.
Lo que sorprende la primera vez es el contraste entre la carretera tan sencilla y el panorama que se abre de repente detrás de la baranda. No hace falta entrada, no hay fila de espera, solo una curva y la bahía de Kenepa que aparece de golpe, como una postal a tamaño real.