Al llegar por la carretera que lleva a Westpunt, la entrada de Hofi Mango se distingue fácilmente, en pleno corazón de Banda Abou, entre los pueblos de Soto y Lagun. Lo primero que llama la atención es la sombra: un bosque de mangos de varios siglos, vestigio de una antigua plantación fundada en 1707, donde antaño se cultivaban mangos y caña de azúcar destinada a la destilación del ron local.
El sendero, señalizado y accesible a pie, serpentea entre jardines de palmeras, un jardín de cactus y el bosque de mangos antes de pasar por el viejo molino de azúcar, único ejemplo de este tipo aún visible en la región. Los más animados continúan hasta la escalera apodada Stairway to Heaven, que sube hasta la obra Hand of God, desde donde la vista se abre a las colinas de Bandabou y, con tiempo despejado, al Christoffelberg.
Un detalle que pocos visitantes anticipan: el recorrido completo, a ritmo tranquilo, toma fácilmente más de una hora, y la subida final exige buen calzado. Abajo, el restaurante de la finca sirve cocina local a la sombra de los árboles, el momento perfecto para cerrar la visita con un jugo o un cóctel de mango.
Hofi Mango cuenta, sin grandes discursos, la memoria agrícola de la isla. Se viene por la naturaleza y uno se va con un poco de su historia en la cabeza.