El Restaurant Playa Forti no se esconde, pero hay que ganárselo un poco. Hay que atravesar Westpunt, seguir la carretera hasta el final de la isla, y allí, sobre un promontorio rocoso, aparece esta terraza abierta al horizonte. El restaurante fue construido en 1958 por el neerlandés Leslie Jenkin sobre los vestigios de un fuerte de la época napoleónica, y los cañones originales todavía custodian la entrada.
En la mesa, los clásicos de la cocina curazoleña: el keshi yena, ese queso relleno típico de la isla, el red snapper recién pescado, o el cabrito guisado (kabritu). Es el tipo de dirección donde las familias locales y los viajeros de paso se sientan codo a codo, frente a la misma vista.
Porque la verdadera firma del lugar es lo que ocurre bajo la terraza. Durante todo el día, los clavadistas se lanzan desde el acantilado al agua clara de Playa Forti, bajo la mirada divertida de los comensales. Y al final de la tarde, el espectáculo continúa con una de las puestas de sol más hermosas de Curazao, cuando el cielo se enciende sobre el mar Caribe.
Este restaurante de Westpunt abre todos los días de 11 a 21 h. Se viene para un almuerzo tranquilo entre dos playas de la costa oeste, o para alargar la velada en el bar, copa en mano, viendo a los últimos clavadistas desafiar el acantilado antes de la noche.