En Playa Santa Cruz no se viene solo por la arena. Esta bahía resguardada de Banda Abou, en la costa oeste de Curaçao, conquista primero por su tranquilidad: las aguas poco profundas la convierten en un lugar de encuentro apreciado por las familias locales, que se instalan con gusto bajo la sombra de los árboles que bordean la orilla.
Los fines de semana, el ambiente cambia de tono. Aquí es donde muchos curazoleños vienen a hacer barbacoa entre amigos, una tradición bien arraigada en esta parte de la isla. Entre semana, la playa recupera su tranquilidad, más orientada a los visitantes que vienen buscando algo más que un baño.
Porque Playa Santa Cruz es conocida sobre todo como punto de partida. De aquí zarpan los botes hacia la Blue Room, esa cueva marina donde la luz se refleja en un azul profundo sobre las paredes. También se puede llegar a la cueva a pie, siguiendo el sendero costero que pasa por Playa Santu Pretu, la pequeña playa de arena negra un poco más al sur. El trayecto a pie desde Santa Cruz toma unos veinte minutos, bajo un sol que no perdona, así que el sombrero y el agua son imprescindibles.
El acceso a la playa es gratuito, algo poco frecuente en esta parte de Curaçao. El verdadero detalle que delata al conocedor: el bote que va hacia la Blue Room pertenece a un personaje local apodado Captain Goodlife, una figura de Santa Cruz desde hace años, cuyo bote e historias forman parte de la experiencia casi tanto como la cueva misma.
Vas a necesitar coche
La mayoría de las mejores playas están a al menos 45 minutos de Willemstad. Alquilar un coche no es opcional.