Playa Lagun se distingue desde lejos, en la carretera que baja de Willemstad hacia Westpunt: unas grandes letras de colores anuncian el pueblo incluso antes de divisar el mar. Luego la bahía se abre entre dos paredes rocosas, tan estrecha que casi se podrían tocar los dos lados con la mirada. Las barcas de los pescadores reposan en la arena o flotan cerca de la orilla, un recordatorio constante de que este pueblo todavía vive del mar.
La magia suele ocurrir por la mañana. Los pescadores regresan con su pesca, y los restos atraen a las tortugas verdes que vienen a alimentarse cerca de la orilla, un espectáculo que se puede seguir con máscara y tubo sin necesidad de experiencia previa. El snorkel en Lagun también se beneficia de las paredes rocosas que bordean la cala, refugio de una gran variedad de peces de arrecife, y en ocasiones de bancos enteros de sardinas que atraviesan la bahía.
En cuanto a las comodidades, todo se mantiene sencillo: unas pocas palapas que rápidamente se disputan los primeros en llegar, un centro de buceo instalado en el lugar, y un pequeño puesto de comida o bar que abre según el día para prolongar la pausa después del baño. El acceso a la playa en sí sigue siendo gratuito, algo poco habitual en una isla donde muchas playas cobran entrada.
El verdadero secreto de Lagun es su discreción: escondida en su pueblo, lejos de los grandes complejos turísticos, conserva ese ritmo de cala de pescadores donde se viene tanto por el agua turquesa como para ver regresar las barcas al puerto.
Vas a necesitar coche
La mayoría de las mejores playas están a al menos 45 minutos de Willemstad. Alquilar un coche no es opcional.