Curazao es una de esas islas donde el arrecife suele empezar a pocas brazadas de la costa. No hace falta una excursión ni botellas de buceo: un buen par de aletas, una máscara y zapatos de agua bastan para explorar parte de lo más bonito que ofrece la isla. Cinco puntos, todos accesibles desde la playa.
Tugboat Beach, el naufragio mítico
En Caracasbaai, el pecio de un remolcador reposa a unos cinco metros de profundidad, a apenas unas decenas de metros de la orilla. Cubierto de coral y rodeado de peces, se puede visitar con un poco de apnea ligera, lo que lo convierte en uno de los pecios más accesibles del Caribe.
Playa Piskado, las tortugas de los pescadores
En la costa oeste, cerca de Westpunt, las tortugas marinas frecuentan esta pequeña playa donde los pescadores limpian su captura. Se las observa nadando con calma y manteniendo la distancia: no se las toca ni se las alimenta.
Playa Lagun, la cala estrecha
Encajonada entre dos acantilados, Playa Lagun es una de las calas más protegidas de la isla. Los peces se concentran a lo largo de las paredes rocosas, a ambos lados de la bahía, en un agua generalmente muy tranquila, ideal para una primera salida de snorkel con niños.
Cas Abao, con más comodidad
Una gran playa de arena clara con tumbonas, duchas y bar, Cas Abao tiene también un bonito arrecife que empieza cerca de la orilla. Es el lugar que mejor combina un día de playa clásico con el snorkel.
Daaibooi, la tranquila
Menos frecuentada que sus vecinas, Daaibooi ofrece un buen snorkel a lo largo de las rocas que enmarcan la bahía. Gratuita y apreciada por las familias locales, es perfecta entre semana, cuando la bahía está casi desierta.
Un último consejo: el mar se mantiene más tranquilo por la mañana, antes de que se levante el viento. Y estés donde estés, no toques ni los corales ni la fauna: el arrecife de Curazao se visita con las manos detrás de la espalda.
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