Playa Piskado se encuentra en el pueblo pesquero de Westpunt, en el extremo occidental de Curaçao. La playa en sí es modesta, arena mezclada con guijarros, sin el encanto de postal de las calas del sur, pero no es por su arena que se viene aquí. Es por lo que ocurre bajo el agua, a pocos metros del muelle.
Cada día, los pescadores regresan de su faena y limpian su captura directamente en el muelle. Los restos de pescado arrojados al agua atraen desde hace tiempo a tortugas marinas verdes, que se han convertido en habituales del lugar. Basta con ponerse máscara y snórquel para verlas moverse muy cerca, sin necesidad de reservar una excursión en barco. El acceso a la playa es gratuito, lo que la convierte en una parada natural para quienes exploran la costa oeste, entre Playa Forti y el parque nacional Christoffel.
Un punto esencial a tener en cuenta: las tortugas siguen siendo animales salvajes y protegidos. Se observan, se guarda la distancia, nunca se tocan y no se alimentan, aunque algunos pescadores lo hagan ellos mismos. Es precisamente esta actividad pesquera la que explica por qué las tortugas vuelven aquí día tras día, y por qué este lugar lleva el nombre de Piskadó, pescador en papiamentu.
Lo que más llama la atención en Playa Piskado es esa mezcla sin artificios entre la vida cotidiana de los pescadores y la presencia discreta de estas criaturas, que parecen haberse instalado allí simplemente, como si el mar hubiera decidido fijar allí su propia cita.
Vas a necesitar coche
La mayoría de las mejores playas están a al menos 45 minutos de Willemstad. Alquilar un coche no es opcional.