Playa Forti se encuentra cerca del pueblo de Westpunt, en la punta noroeste de Curaçao, donde la carretera casi llega a su fin y el mar Caribe se extiende hasta donde alcanza la vista. La playa en sí sorprende: arena oscura, guijarros y trozos de coral reemplazan la arena blanca y fina que se encuentra en otras partes de la isla, un recordatorio del origen volcánico de la costa.
Lo que hace memorable este lugar es el acantilado que domina la playa. Saltadores, tanto locales como viajeros, se lanzan desde una altura de unos 10 metros hacia un agua que se vuelve profunda muy rápido. El salto atrae gente durante todo el día, pero requiere precaución: nunca hay que arriesgarse solo, y es mejor observar primero el oleaje y el paso de otros saltadores antes de lanzarse.
En lo alto del acantilado, un restaurante ofrece una vista despejada de toda la bahía de Westpunt. Desde su mesa se puede seguir el espectáculo de los saltadores mientras se disfruta de un plato de pescado fresco, una costumbre tan apreciada por los habitantes de la zona como por los curiosos que pasan por allí.
Playa Forti sigue siendo una parada natural para quienes exploran la parte oeste de la isla, entre Playa Grandi y el parque nacional de Shete Boka. Aquí, el ambiente cambia en cuanto uno se acerca al borde: los gritos alegres, la pausa suspendida antes del salto, y luego el sonido sordo del clavado que resuena contra la roca.
Vas a necesitar coche
La mayoría de las mejores playas están a al menos 45 minutos de Willemstad. Alquilar un coche no es opcional.