En Banda Abou, en la costa oeste de Curaçao, la Blue Room Curaçao se esconde discretamente entre los acantilados cerca de Boka Santa Cruz. Nada la delata desde la superficie: apenas una grieta en la roca, casi invisible, que hay que atravesar buceando en un corto tramo sumergido. Es al otro lado donde todo cambia. La luz del día, filtrada por esta entrada sumergida, rebota en el fondo arenoso e inunda la cueva de un azul eléctrico que envuelve a los nadadores y hace brillar los bancos de peces refugiados en la penumbra.
Hay dos formas de llegar: nadando desde la playa de Santa Cruz, lo que lleva un buen cuarto de hora en el agua, o por un sendero costero seguido de una corta nadada, para quienes prefieren caminar antes de sumergirse. Las excursiones en barco que salen de la misma playa siguen siendo la opción más cómoda, con equipo incluido y guía en el sitio.
El snorkel en Santa Cruz alrededor de la cueva también reserva sus sorpresas: bancos de peces plateados, coral que tapiza las paredes y, a veces, una langosta escondida en una grieta. Máscara y snorkel son indispensables para apreciar el juego de luces bajo la superficie, la parte más espectacular de la experiencia.
El detalle que hay que recordar: es a mediodía, cuando el sol está más alto, cuando el azul se vuelve más intenso, una cita con la luz que conviene no perderse yendo demasiado temprano por la mañana.
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